El ritmo es tal vez el elemento base de la música. Cantamos, hablamos, escuchamos y nos movemos rítmicamente. Para este nivel proponemos abordar el ritmo desde la imitación (utilizando entre otros, nuestros ritmos tradicionales) pero también desde el análisis de la lectura, empezando a trabajar pequeños ensambles utilizando el cuerpo y percusiones menores.
Puede definirse como “emoción intelectual”; es el ejemplo más claro de trabajo en equipo, donde una sucesión de sonidos se vuelve una sola entidad (todas tienen relación directa). Para este nivel, proponemos abordar la melodía desde el canto al unísono, llegando a interpretar las escalas mayores y menores naturales.
Es el uso de alturas simultáneas de manera vertical. El ritmo y la melodía han sido connaturales al hombre, mientras que la armonía es consecuencia de un trabajo intelectual. Se propone en este nivel cantar con ostinatos, Quodlibet y canon.
La altura define la diferencia entre agudo y grave; la frecuencia del sonido determina el nombre de las notas. Proponemos su abordaje desde la imitación del sonido de las ambulancias o “sirena”, o a través de cantar un sonido utilizando la vocal “u” mientras los demás estudiantes imitan.
Este aspecto puede además trabajarse a través de:
Realizando actividades donde clarifique la cantidad de líneas y espacios que tiene, precisando el orden de ubicación de las notas (de abajo hacia arriba). Para lo anterior se pueden realizar actividades como:
Enumerar las cinco líneas utilizando, por ejemplo, las manos, donde el dedo meñique es la línea uno y el pulgar la línea cinco.
Enumerar los cuatro espacios.
Dibujar elementos del entorno y ubicarlos en el pentagrama. El estudiante dirá en cual línea o espacio está ubicado dicho elemento.
El docente dibuja un elemento y el estudiante dibuja otro ubicándolo donde suene más agudo.
El docente dibuja un elemento y el estudiante dibuja otro ubicándolo donde suene más grave.
Realizando actividades donde se clarifique que el pentagrama superior es para los sonidos agudos y el pentagrama inferior para los sonidos graves, especificando que el pentagrama doble teóricamente tiene 11 líneas (cinco superiores, cinco inferiores y una línea adicional entre los dos pentagramas que corresponde al Do central). Lo anterior por medio de actividades como:
Ubicar en el pentagrama los sonidos que producen diferentes elementos, animales etc., de acuerdo a la altura producida (aguda pentagrama superior, grave pentagrama inferior).
A través de actividades donde se permita reconocer en orden ascendente y descendente el nombre de las siete notas musicales (do-re-mi-fa-sol-la-si) que representarán la altura de los sonidos. Algunas actividades posibles son:
El docente escribe un orden dejando algunos vacíos que el estudiante debe completar.
El grupo se dispone en círculo y cada uno de los estudiantes va nombrando el sonido correspondiente en orden, sea ascendente o descendente, tomando en cuenta que el do no es sitio de partida.
Reconocer y ubicar en el pentagrama las diferentes claves necesarias (sol en segunda línea, fa en cuarta línea y neutral), para determinar el nombre de las notas que ejecutarán los diferentes estudiantes con su instrumento principal y armónico en los distintos formatos. Lo anterior con actividades como:
Dibujar en plantillas propuestas por el docente la clave de sol en segunda línea, Fa en cuarta línea y neutral.
Dibujar círculos (óvalos) en el pentagrama superior, el estudiante escribe el nombre.
Dibujar círculos (óvalos) en el pentagrama inferior, el estudiante escribe el nombre.
El docente escribe en ambos pentagramas diferentes nombres de notas. Mientras el estudiante dibuja el óvalo, debe pronunciar en voz alta la nota que está escribiendo.
Si el estudiante interpreta la viola, se debe trabajar con la clave de do en tercera línea, además de las claves anteriores.
Dibujar en una plantilla propuesta por el docente la clave de do en tercera línea.
Dibujar círculos (óvalos) en diferentes órdenes. El estudiante escribe el nombre.
El docente escribe debajo de la primera línea diferentes nombres de notas, mientras el estudiante dibuja el óvalo debe pronunciar en voz alta la nota que está escribiendo.
Es el tiempo que permanecen las vibraciones producidas por un sonido. Se propone como actividad para su abordaje, tomar aire y exhalar contando los segundos hasta que se agote el aire en los pulmones. La comprensión de la duración puede desarrollarse también a través de los siguientes aspectos:
De acuerdo al orden jerárquico, de mayor a menor, en las figuras y los silencios (redondas, blancas, negras, corcheas), se hace necesaria la comprensión matemática que establece que cada figura de duración representa el doble que la siguiente (valor relativo). Lo anterior puede abordarse a través de la formulación de diferentes preguntas por parte del docente, por ejemplo: ¿Una redonda equivale a cuántas negras? ¿La suma de X corcheas equivalen a X negras? ¿Cuántas corcheas equivalen a dos blancas?
Los estudiantes pronunciarán al mismo tiempo la sílaba “da” de acuerdo a los latidos de su corazón.
El docente propone una frase y se divide por sílabas, los estudiantes llevan el pulso y a la vez pronuncian dicha frase.
El docente propone (audición) una obra musical de cualquier tiempo histórico y los estudiantes llevan el pulso, en lo posible obras estables rítmicamente y a su vez contrastante en movimientos.
Los pulsos se perciben con distinta intensidad. Cuando hay mayor intensidad de uno con respecto al otro a esto se le llama acento (importante tener en cuenta que por naturaleza la primera sílaba en pronunciarse lleva el acento. Se hace necesario que los estudiantes interioricen y exterioricen dicho concepto.
El docente propone una frase, el estudiante lleva el pulso con sus pies y cuando sienta acento aplaude, por ejemplo: A- mo la mú-si-ca (el acento estaría en “A” y en “mú”.
Cuando tenemos una agrupación definida por el número de pulsos, con base a un acento principal, aparece el compás, donde la división entre dos de estos se logra gracias a una línea divisoria o barra del compás, si la agrupación es cada dos, el compás se llama binario, cuando es cada tres se llama ternario y cuando es cada cuatro se llama cuaternario.
Cada estudiante propone una frase y encuentra cada cuanto se agrupan los pulsos, en el anterior ejemplo (A-mo la- mú-si-ca) el compás sería ternario.
El estudiante propone una canción de su preferencia y expone el porqué está en X compás.
El estudiante escribe una composición literaria y escribe los acentos hasta encontrar el compás.
Se hace necesario el análisis con relación a la duración de los sonidos y silencios; es allí cuando las figuras musicales toman vida y debemos llevarlas a la interpretación gráficamente. Se recomienda en este nivel trabajar con los compases 2, 3 y 4 con denominador /4, clarificando a los estudiantes que la agrupación de pulsos o tiempos en compases se indica por medio de dos cifras en forma de quebrado o fraccionario, donde el número de arriba señala cuantos tiempos hay en cada compás (cantidad) y el de abajo indica cuál es la figura que recibe un tiempo (calidad). Trabajar en primera instancia con el siguiente orden: 2/4; 4/4 y 3/4.
El docente diseñará ejercicios donde utilice:
2/4: negra y su silencio, y blanca y su silencio.
4/4: negra y su silencio, blanca y su silencio, y redonda y su silencio.
3/4: negra y su silencio, blanca y su silencio, y blanca con puntillo.
El estudiante interpretará los ejercicios realizados por el docente, de la siguiente manera:
Por ejemplo, pronunciar las blancas imitando el sonido de una campana (“diin”), la negra pronunciando “pez”, la redonda con el sonido producido por un avión “puuuum” y los silencios contando.
Pronunciar todo el ejercicio con la sílaba “da” y para los silencios llevar el conteo en la mente.
Pronunciar todo el ejercicio con un nombre de las notas musicales.
Interpretar el ejercicio con las palmas o un instrumento de percusión menor.
Seleccionar un sonido y cantar pronunciando la sílaba “lu”.
El estudiante crea ejercicios y sus compañeros los interpretan.
Es la cualidad que diferencia entre un sonido suave y un sonido fuerte. Se propone en este nivel, diferenciar sonidos del entorno, desde el más débil hasta el más fuerte (por ejemplo: el sonido del río, el canto de un pájaro, la lluvia, un rayo, etc.).
El timbre en música es análogo al color en pintura. Se propone para este nivel, escuchar el sonido de los instrumentos que conforman los diferentes formatos, por ejemplo: formato música urbana (piano, bajo eléctrico, congas, timbal latino, trompetas, trombones, cantante, etc.).
Es importante que los estudiantes conciban la música como un todo, entendiendo que el papel que cumple cada uno es tan importante como el de sus compañeros. Desde este punto de vista no solo el interés se centra sobre lo que hago, sino sobre el resultado creado entre todos, generando una estructura.
En este nivel, las estructuras o formas que se trabajarán en los formatos de bandas, coros y orquestas, responderán a referentes de las músicas occidentales. Se recomienda conocer las formas de los diferentes períodos históricos de la música de occidente, entendiendo la forma en relación con la pieza como un todo y su relación con las diferentes partes que la constituyen (períodos y frases, motivos).
Con relación al repertorio para estos formatos se recomiendan obras con estructuras de formas binarias, ternarias y circulares de pequeña extensión.
En lo referente a las músicas tradicionales, las estructuras, formas o partes de los repertorios están íntimamente ligadas a las relaciones que se han establecido entre las músicas de apropiación oral y las de apropiación escrita. En las músicas donde la apropiación se ha dado prioritariamente desde la oralidad, se puede sugerir en este nivel, que las formas o estructuras que se utilicen en los repertorios sean simétricas, con frases de cuatro compases y períodos de ocho compases. La canción y el romance son algunos ejemplos, pues suelen componerse de dos frases melódicas: la primera de cadencia suspensiva y la segunda conclusiva.
En las músicas de la región llanera, de la costa y de la región andina, la relación de las músicas de apropiación oral con las músicas de apropiación escrita ha generado unos desarrollos armónicos y formales de mayor elaboración y exigencia técnica y musical. Para estos escenarios, se sugiere que las gradaciones de los procesos técnicos y musicales se circunscriban a las características rítmicas, armónicas y melódicas de los aires o géneros de las músicas tradicionales del territorio. De esta manera, por ejemplo, en los procesos de formación de las escuelas de música de San Andrés se sugiere trabajar en los niveles, inicial y básico con repertorios de waltz y pasillo. Ya en el medio y el avanzado se podrán abordar el shotis, la polka, el calypso, la mazurka, el reggae y el zocca. En las músicas de vallenato se sugiere trabajar en el nivel básico la estructura de “paseo”, que se caracteriza por una introducción, una primera estrofa, un interludio, una segunda estrofa y el final. En un nivel medio o avanzado se llegará al merengue, que se estructura formalmente con una introducción, estrofas, puente/interludio (pique, rutina, sabrosura, remate de la sabrosura y contra remate de la sabrosura) y final.
Agógica. La agógica hace referencia al tempo o movimiento de la música, se propone para este nivel cantar al unísono con diferentes velocidades (despacio, tranquilo y rápido).
Dinámica. La dinámica hace referencia a la intensidad con la que se producen los sonidos. En las músicas occidentales esta se indica con abreviaturas conocidas como matices o marcas dinámicas. Para este nivel básico es importante reconocer y emplear los siguientes símbolos: “p”, “m”, “f”. Abreviaturas de términos italianos que indican desde tocar (p), pasando por medio fuerte (mf), hasta llegar al fuerte (f). Existen además términos como el crescendo (ir de p a f) y el diminuendo (ir de f a p).
}El docente relaciona algunos sonidos del entorno y los clasifica con un matiz, por ejemplo: el ruido que producen las personas en un estadio (f); el sonido producido por vendedores en una pequeña plaza de mercado (mf); el sonido producido cuando el viento se choca con los árboles (p).
Los estudiantes encuentran otras posibilidades de ejemplos.
El docente crea un ejercicio donde plantea algunas inconsistencias con relación a las dinámicas, el estudiante busca posibles soluciones.
Tempo o movimiento. La vida nos enseña que, con el paso de los años, algunas cosas se vuelven lentas y otras muy rápidas. La música también es vida y es importante reconocer los diferentes movimientos o tempos en los cuales es posible interpretar melodías.
En la música occidental se han introducido algunos códigos para indicar los tempos de las obras, entre ellos: largo = muy lento; lento = lento entre largo y adagio; adagio = lento, andante = pausado, moderato = moderado, allegro = rápido, vivace = rápido entre allegro y presto, presto = muy rápido. Todas palabras italianas que indican el cambio de tempo entre muy lento hasta muy rápido.
Adicionalmente, en las músicas occidentales existen términos y abreviaturas que señalan cambio gradual en la velocidad, por ejemplo:
Stretto
Stringendo
Accelerando
Affrettando
Rallentando
Ritardando
Ritenuto
En el nivel básico se hará mayor énfasis en accelerando (acelerar gradualmente el tempo) y ritardando (disminuir gradualmente el tempo).
Es importante mencionar que al comienzo de las partituras se suele escribir el tempo indicado por el metrónomo, que establece con mayor precisión la velocidad, marcando un número de pulsaciones por minuto.
El docente diseña, por ejemplo, tarjetas donde se expresen los diferentes movimientos y en otras tarjetas su traducción en español; los estudiantes deben asociar palabras con la traducción.
Los estudiantes eligen un audio (con canción de su preferencia) y la ubican en alguno o algunos de los movimientos (lentos, moderados o rápidos).
Los estudiantes eligen un audio y lo ubican con el metrónomo apropiado.
La articulación es la forma en que se produce la transición de un sonido a otro o bien sobre sí mismo. Para lograr una acertada interpretación (fraseo) es fundamental diferenciar los dos extremos de articulación el legato (ligado) y el staccato (picado).
Para cada familia de instrumentos existen símbolos que diferencian las articulaciones (unir o separar los sonidos de un fragmento musical). Los más comunes en este nivel son: articulación normal, ligaduras de expresión, staccato y acentos, incluyendo, claro está, la coma de respiración. Para ello, se propone:
El docente diseña ejercicios donde plantee la articulación normal, ejecutados en instrumentos de viento con un golpe de lengua utilizando la silaba “du” o “tu”, para instrumentos de cuerda frotada la nota se ataca cambiando el sentido del movimiento del arco, también se puede pensar en hacerse primero con pizzicato.
El docente diseña ejercicios donde se destaque la ligadura de expresión. En instrumentos de viento se ataca solo el primer sonido y se mantiene firme la columna de aire, mientras en cuerdas frotadas se tocan en un mismo golpe de arco.
El docente diseña ejercicios donde se destaque el staccato o picado.
El docente diseña ejercicios donde se destaque el acento.
El docente diseña ejercicios donde se marque el momento de tomar aire o cambiar de arco.